A continuación señalamos los puntos claves de nuestro trabajo en el aula:

Atención individualizada y mucho tiempo para explorar
Un entorno preparado, amplio y con los materiales necesarios para cada etapa de desarrollo. Las sillas y las mesas están adaptadas al tamaño de los niños y niñas y la ratio maestro/niño es baja (1:8/1:10). La atmósfera es positiva, fomenta el apoyo y no es competitiva – a lo largo de la sesión se incluyen muchas canciones y movimiento físico. Los materiales Montessori están específicamente estructurados para encontrarse con las necesidades de desarrollo de los niños/as y proporcionar soporte a sus necesidades para la actividad que se propongan. La clase Montessori para niños y niñas de 12 a 36 meses se focaliza en dos áreas principales, desarrollo del lenguaje y adquisición de destrezas para la independencia y la interacción social, apoyado por una selección de materiales Sensoriales.

Desarrollo del lenguaje
Los niños y niñas de edades comprendidas entre los 12 y 36 meses tienen una especial sensibilidad para aprender el lenguaje que escuchan alrededor suyo. La clase ofrece un montón de creativos e intrigantes conceptos lingüísticos para expandir su vocabulario en desarrollo. Participando en las conversaciones, escuchando historias, clasificando objetos y escuchando canciones y poemas, alimentan sus habilidades lingüísticas. Además, al desarrollarse en un entorno bilingüe inglés desde pequeño adquieren los fonemas y tonos del segundo idioma para posteriormente facilitar un correcto aprendizaje y pronunciación.

Destrezas para la independencia
Un niño pasa una gran parte del tiempo aprendiendo destrezas de auto-ayuda que le permitan adquirir la independencia fuera de la ayuda constante del adulto. En nuestras clases, facilitamos este desarrollo de múltiples maneras: ejercicios especiales de vida práctica que convierten farragosas tareas diarias en pequeños pasos manejables y agradables. Los niños muchas veces se encuentran en una posición frustrante: ellos quieren hacer cosas por ellos mismos pero no saben cómo. Muchos berrinches o pataletas habituales entre 2 y 3 años se pueden reducir apoyando al niño a hacer las cosas por él mismo.

Para ello, ofrecemos a los niños oportunidades sin fin para practicar las tareas diarias:  desde verter (primero con objetos sólidos, como judías, luego arroz, luego agua) a repartir con pinzas; desde limpiar una mesa a regar las plantas; a vestirse por ellos mismos y abrochar botones, cremalleras. Partiendo de un paso tras otro, el niño es fácilmente capaz a de aprender nuevas destrezas, dándole un sentido a su actividad y rutina diaria.

Un entorno preparado, simple y ordenado, con una estructura limpia y consistente y unos límites de elección.
La doctora María Montessori observó que muchas de las incontrolables emociones de los niños entre 2 y 3 años principalmente (rabietas y llantos desconsolados) provenían de una situación fuera de control y especialmente de un entorno que no apoyaba sus necesidades. Por tanto, nuestro espacio está adecuado al tamaño del niño ,e igualmente importante, ordenado. Un niño sabe, todos los días, qué esperar y cuándo, y donde está su actividad favorita. También le ofrecemos unas elecciones limitadas, que pueda escoger pero sin sentirse sobreestimulado.

Desarrollo de destrezas sociales a través del modelado de roles y el desarrollo del lenguaje
Guíamos a su hijo a desarrollar las destrezas sociales que necesita para vivir juntos en sociedad de manera pacífica con otros niños y adultos. Por ejemplo, le guiamos para colgar su abrigo en el perchero, o devolver un trabajo a su sitio en la estantería. Le animamos y apoyamos a utilizar herramientas de solución de problemas antes que el decir “no puedo”. Porque los niños a esta edad tienen una fuerte tendencia a imitar lo que ven, como maestras-guías utilizamos constantemente las destrezas sociales adecuadas, las buenas maneras y la consideración hacia los demás. También enseñamos a su hijo cómo usar las palabras para identificar los sentimientos que experimenta en sí mismo y que ve en los demás. De esta manera somos capaces de ayudar a suavizar sus interacciones sociales iniciales.

Sensorial y actividades de motricidad
Nuestro espacio también contiene una amplia selección de sencillos ejercicios sensoriales – como una versión simplificada de los cilindros con botón, puzzles,… que ayudan al niño a desarrollar la psicomotricidad fina y sus habilidades para observar y solucionar problemas.